Cada cirujano le da un enfoque distinto al concepto de la seguridad, pudiendo encontrar quien solo hace una operación por etapa, hasta quienes realizan mega cirugías múltiples de una sola vez.
Corresponde al cirujano, con sus conocimientos y experiencia, como al mismo paciente con su sentido común y sentido critico, determinar hasta que punto es seguro y conveniente sumar más de una intervención según las condiciones particulares de cada persona.
Hay algunas operaciones que combinamos con seguridad, en pacientes con condiciones favorables para esto, como por ejemplo: una rinoplastia (cirugia de la nariz) combinada con una lipoescultura limitada y aumento mamario sencillo. Sin embargo si no hay condiciones favorables, como la presencia de sobrepeso y senos que requieren aumento más una reconstrucción laboriosa, definitivamente dividimos el proceso en más de una etapa quirúrgica.
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Si tenemos una cirugía prolongada como un rejuvenecimiento facial y la paciente desea una cirugía mamaria o lipoescultura, invariablemente dividimos el proceso en dos etapas, las cuales pueden programarse con intervalos muy variables, inclusive pueden llegar a realizarse en dias consecutivos. Generalmente el primer día la cirugía, por ejemplo, de cara y cuello y al día siguiente el procedimiento quirúrgico adicional. Esto nos permite evitar una cirugía muy larga, lo cual redunda en seguridad para el paciente y además le permite utilizar un solo tiempo de recuperación para los dos procedimientos quirúrgicos.
Es decir serian innumerables las posibilidades, lo importante es captar el concepto de seguridad, como algo que es primordial para nosotros y que es esta idea la que nos indica cuantas operaciones se deben hacer en un solo tiempo quirúrgico y cuando debemos dividir el proceso, ya que al fin y al cabo estas son operaciones que llamamos electivas o programadas y no son emergencias que justifiquen correr riesgos.
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